lunes, 24 de octubre de 2011

Cueva del Muerto

Jueves 13:
Cueva del Muerto

  Nada más trabajar voy a la estación de autobuses a recoger a Ana (la mochuela) y comemos en el restaurante La Mandragora, nos zampamos unos generosos platos de ternasco asado con patatas a lo pobre que me da hambre al escribirlo.

 Rapelando el pozo de entrada a la cueva

  Con la tripa llena pasamos a buscar a Rafa (el freerider) y Clara (la litueniguera) que esta unos días en Zaragoza para las fiestas de Pilar. Enfilamos autovía hacia el sur, dirección contraria a lo habitual, dirección Madrid hasta la Almunia de Doña Godina desde donde se accede por una pista forestal hasta la entrada de la Cueva.

Cuarenta metros de laminadores y pasos estrechos

  Es de la pocas veces que no nos preocupa que se haga de noche, en las cuevas no hay luz. 
  Preparamos el material, nos disfrazamos y en cinco minutos estamos en la boca. Es una cueva ideal para iniciarse en la espeleología, aunque hace falta material especifico y conocimientos para poder visitarla.

  Formaciones de todo tipo decoran la cueva

  La entrada es una pequeña y estrecha rampa que acaba en un pozo de diez metros de profundidad que hay que bajar rapelando y a la salida subir utilizando aparatos de progresión, puño y croll.
  Mando a Ana bajar la primera que para variar, le da miedo quedarse sola abajo en la oscuridad, se nos ocurrió quitar la cuerda y decirle adiós en plan de broma, pero si lo llegamos ha hacer le da un infarto.

Pequeña sala llena de formaciones

  Para iluminación llevamos un carburero y linternas frontales, una de ellas muy potente, especifica para espeleología y por supuesto, pilas de recambio.
  La cueva esta compuesta de infinidad de pasos con pequeñas dimensiones intercalados con salas grandes y medianas, es una cueva fósil y tiene gran cantidad de formaciones, estalactitas, estalagmitas, columnas, banderas, excéntricas, gours...........

Trepadas y destrepes se alternan entre las salas

  Para atravesar estos estrechos pasos hay que arrastrase y buscar la posición correcta del cuerpo para que encaje con la forma de los agujeros, a quienes no tienen costumbre se les hace excesivamente agobiante.
  La recompensa es ver las bonitas y llamativas formaciones que se crean en el interior por la filtración de agua, es lo más parecido a un escenario de cartón piedra para una película de terror.
  La pregunta que me hacen siempre es ¿porque se llama cueva del muerto?, les respondo, no lo se, pero vamos a procurar que no se llame de los muertos..........

En el fondo de la cueva del Muerto

  Tanto Rafa como Clara y Ana disfrutaron mogollón, era la primera vez que se metían por un agujero en las entrañas de la tierra y solo el hecho es como mínimo sorprendente y divertido. Las agujetas de las ferratas en el día del Pilar, unidas al contorsionismo que es necesario para progresar allí y la tripa llena me hicieron sudar más de la cuenta, si no estuviera "gordo" pasaría mejor.

El estrecho paso de la Bellota

  En tres horas y media estábamos en el coche habiendo recorrido la cueva hasta el fondo, donde hay una pequeña imagen de la Virgen del Pilar, haciendo muchas fotos.
  Otras veces con grupos grandes nos ha llegado a costar más de siete horas completar el recorrido.

Clara ascendiendo el pozo con puño y croll

  Regresamos a Zaragoza con la sensación de estar en vacaciones, ni me acordaba de que hoy había trabajado y que mañana también tengo que hacerlo.
  Ana paso la noche en mi casa y marcho al día  siguiente por la mañana a Huesca.

Reseña de la cueva:

Otra de nuestras visitas a la cueva del Muerto: