viernes, 3 de enero de 2014

Moncayo 2316 m.

Martes 24 de Diciembre:
Moncayo 2316 m.
Ciclogénesis explosiva el día de Nochebuena

  Hoy habíamos programado una de esas excursiones "todos públicos" y de paso hacer un "brindis Navideño" antes de la cena de Nochebuena, elegimos el Moncayo porque esta cerca y sabemos que tiene nieve.
  Si todo hubiera salido como estaba previsto, la afluencia de participantes habría sido abundante, la nieve estaría blanda y sin peligros, unos irían con raquetas y otros con esquís. Conforme se acercaba la fecha la meteorología se "complicaba", noticias sin confirmar de fuentes poco fiables pero lógicas eran que el Moncayo estaba hecho un "tormo" de hielo.

Imposible avanzar y tenerse en pie
  Como supuse unos cuantos se "rajaron" pero la mayoría teníamos ganas de aventura, así que dejamos raquetas o esquís en casa y provistos de crampones y piolet viajamos al Santuario del Moncayo con la sana intención de subir aunque fuera preciso "sufrir".
  Nos juntamos los más "valientes", David (el exfutbolero), Oscar Vicente, David (bartolo), Mateo, Ivan, Ángel, Sofía, la única chica y además "benjamina" y yo.
  Partimos de Zaragoza lloviendo y conforme nos aproximamos el viento desata su furia ya en los pueblos situados en las faldas del Moncayo. Llegamos al aparcamiento de Haya Seca junto al Santuario sin problemas, la pista ha sido perfectamente despejada de nieve, el tramo de 500 metros que queda tiene nieve y hielo salvándolo todos apelotonados en el Nissan.
  La verdad es que nadie tenia intención de adentrarse en el infierno de lluvia, niebla y viento huracanado, con tomar un café bien caliente en el bar del Santuario nos hubiéramos dado por satisfechos.

La nieve impactaba con nosotros a gran velocidad haciendo daño en la cara y ojos
  El problema fue que el bar estaba cerrado y que un grupo de Tudelanos estaba dispuesto a emprender la marcha, les observamos con cara de "haba" y enseguida pensamos eso de que si ellos van, nosotros no somos menos. Hay que avanzar un metro más e donde se den la vuelta, a sabiendas de que la ascensión era "misión imposible".
  Volvemos al coche y con el silencio del típico suspense de si nos despeñaremos por el precipoco con el coche, regresamos al aparcamiento junto al segundo coche. Todos a la "carga", nos ponemos "goretex" hasta las cejas y volvemos en busca del camino normal a la cumbre, los 500 metros de pista helada andando son más peligrosos que en coche.........

En el bosque estamos salvados
  Comenzamos el ascenso medianamente resguardados por el bosque, a los pocos minutos nos cruzamos con los de Tudela que vuelven, nos cuentan el infierno que han vivido poco más arriba inyectándonos una dosis de entusiasmo para desear revivirlo en nuestras propias carnes. Al final de la vegetación el viento arrecia a marchas forzadas, no hacemos más que asomar al circo de San Miguel y una ráfaga nos tumba a todos como si fuéramos de papel. 
  Estaba claro que de allí no pasamos pero aguantamos un rato desafiando a la ciclogénesis explosiva sabiendo que retrocedes "cuatro pasos" y estas "salvado". A David le tumbo una de las rachas y en la voltereta que dio se clavo el crampon haciéndose un siete en el pantalón.
  Tocamos retirada corriendo al abrigo de los arboles, buffff......, ¡que pasada!, algunos era la primera vez que vivían algo semejante.

Brindis de Navidad
  Regresamos a los coches alterados y contentos por el "chute" de adrenalina, con un frío que te "cagas" "tiramos" todo en los maleteros y salimos "pitando" en busca de un lugar más civilizado y lejos del temporal para montar el picnis.
  En el aparcamiento de un bar cercano a Borja damos cuenta del picoteo finalizando con el "Brindis Navideño" acompañado con turrón y mazapanes, el problema fue que me olvide los vasos en Zaragoza y el brindis fue a "morro". Rápidamente entramos en el bar a tomar algo caliente, una ver recuperados al cien por cien vuelta a casa, nos esperan nuestras familias para la cena de Nochebuena.
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Vídeo de un instante al salir del bosque: 


Más fotos:
Moncayo - Ciclogénesis