jueves, 11 de abril de 2013

Pasalovino 2774 m.

  Al poco de salir del "curro" voy a la estación de autobuses de Zaragoza para recoger a Clara (la litueniguera) que llega de su pueblo. La próxima parada toca en Huesca donde se une Bea (la andaluza). Con la alineación completa queda aprovisionarnos de "víveres" en Barbastro para el fin de semana y establecer el CB en mi apartamento en Campo.

Sábado 6 de Abril:
Pasalovino 2774 m.
Desde el Ampriu en Cerler con esquís

  Los pronósticos meteorológicos dicen que amanecerá entre "Pinto y Valdemoro" pero que poco a poco la cosa ira mejorando. Aunque tenemos como plan inicial la travesía Remuñe - Literola coronando la Forca de Ramuñe sabemos que hasta que no lleguemos al escenario no sabremos realmente a donde nos "toca" subir.

Comenzamos fuera pistas dejando atrás el Ampriu
  En Campo amanece soleado con temperatura agradable y sin vientos, "clima ideal". Conforme remontamos el Valle de Benasque vemos como aparecen las nubes. El limite lo marca la propia estación de esquí, en Benasque hace bastante viento y nieva ligeramente. Descartamos el plan "A" y seleccionamos el "B" consistente en subir a los picos Castanesa y Pasalovino por el valle de Ardones bajando directamente por la cara sur al Ampriu cerrando el circulo.

Lorenzo, Bea y Clara con el Cogulla y pico Cerler detrás
  En el Ampriu el "panorama" es desalentador, cuatro grados bajo cero y un vendaval que deja la sensación térmica en "si me paro me muero congelado". Las nubes vienen por el norte cubriendo nuestros objetivos, se cuelan rayos de sol y razonablemente tenderán a retirarse dejando el día limpio.
  Pues plan "C", subiremos y bajaremos al Pasalovino desde el Ampriu por la cara sur, supuestamente más resguardada del viento y soleada que la vertiente de Ardones.

Foqueamos en diagonal por una capa de nieve polvo que desaparecería en el descenso
  Hay pocos coches en el parking, es el ultimo día de esquí en pistas, con la cantidad de nieve que queda las estaciones cerradas se van a convertir en el paraíso para el esquí de travesía y raqueteros. 
  Se une al grupo Lorenzo, amigo de Bea que ha subido desde Huesca. Nos preparamos sin muchas ganas de pasar frío lanzándonos al ruedo.
  El principio no fue mal, el viento se podía soportar y la nieve estaba estupenda, unos dedos de nieve polvo suelta vaticinaban una excelente esquiada. Tomamos ya fuera de pistas por el valle de Basibe ganando altura en diagonal por las faldas del Pasalovino buscando la pendiente más favorable. 

Pico Gallinero, Cogulla y Cerler a nuestra espalda
  Bea "novata" con sus esquís larguísimos, es muy valiente y se mete por donde le digas sin vacilar pero hay que conocer donde tiene el limite para evitar que cualquier día se "descojone". Le tenemos que enseñar a evaluar riesgos y decidir hasta donde puede llegar. 
  Clara es más novata todavía, ha salido a esquiar "cuatro veces", no tenia experiencia ni en pistas, le entra el miedo antes de lo deseado y se bloquea fácil. Cuando le coge el "tranki" va muy suelta y de hecho progresa un montón cada vez que se pone los esquís.

Nos enfrentamos a la fachada del Pasalovino
  Conforme subimos el viento arrecia, el polvo se levanta creando una desagradable ventisca que impide la visibilidad. Llegando al contrafuerte por el que tenemos que ganar el cordal de nuestra cima nos zarandea creando una sensación térmica que no recuerdo haber pasado tanto frío en todo el invierno.
  Al asomar al contrafuerte rompimos un trozo de cornisa que cayo justo por donde pensábamos bajar. Llegados al tramo de mayor pendiente se había formado placa y se cortaba con los esquís, ademas otra cornisa colgaba sobre nuestras cabezas.

Progresamos por lo alto del contrafuerte zarandeados por el viento
  No estaba el horno para "bollos", a cien metros de la cumbre "tocamos retirada". Quitar focas, reapretar botas y prepararnos para el descenso fue una labor sufrida y complicada que duro poco pero se hizo eterna. El viento nos azotaba literalmente, no sentíamos los dedos ni veíamos bien, la nieve se metía por todos lados.
  Por fin comenzamos a esquiar, voy muy pendiente de Clara dirigiéndola en todo momento, no quiero que se lesione, en estas circunstancias la inmovilización supondría congelarse en pocos minutos, un helicóptero no podría volar con semejante viento.

Cibolles y Gallinero desde el contrafuerte no muy lejos del al cima
  Con calma y asegurando todas maniobras perdemos altura, la situación va mejorando lentamente. Bajamos los cuatro juntos, el palmo de nieve polvo que pisamos en la subida se ha "esfumado" por arte de magia quedando una costra que se rompe cuando menos esperas encarrilando el esquí.
  Llegamos "ilesos" al Ampriu con el cielo negro y nevando, este es el ejemplo típico de como una ascensión fácil y agradecida se puede transformar en toda una "aventura". Ha venido bien para saber que es lo que puede pasar y aprender a defendernos en circunstancias complicadas.

Cada vez que sale Clara progresa y disfruta más, circulo "vicioso"
  Nos despedimos de Lorenzo que regresa a Huesca, Clara, Bea y yo nos quedamos en Campo, mañana esperamos mejor tiempo y disfrutar con otra esquiada. 
  En el apartamento agradecemos el acogedor ambiente caliente, la ducha y abundante comida que nos preparamos. Aun tuvimos tiempo de dar una vuelta para conocer el pueblo antes de irnos a dormir.

Reseña de la ascensión:
http://saritaymane.blogspot.com/2006/12/pasolobino-2783-m.html

Otra de nuestras esquiadas al Pasalovino:
http://danielmurmarin.blogspot.com.es/2011/03/pasalovino-2774-m.html

Track para GPS y ver la ruta en Google Eart:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=681796